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Abuso Sexual
Una persona, a veces, puede sentirse inferior debido a sus propias
creencias negativas. Otras, puede sentirse culpable por algo que
sucedió y de lo cual se siente responsable. Y se presentan muchos
casos en que las personas tienen vergüenza por un secreto que han
guardado durante toda su vida, pensando que si lo revelan, serán
condenadas, criticadas o rechazadas.
En el caso de niñas/os que sufrieron abusos emocionales, físicos y/o
sexuales, siendo adultos arrastran desde entonces una vergüenza
agudizada. Al haberse sentido sucios, no dignos de ser amados y
culpables de haber recibido tan malos tratos, dio como resultado el
tratarse a sí mismos de la misma forma en que fueron tratados. Por
lo tanto, se culpan, se autodesprecian, se desvalorizan, y sienten
vergüenza de mostrarse ante los demás.
Los niños que fueron abusados sexual, física o moralmente se sienten
responsables de ese abuso. Por lo tanto, sienten miedo a ser
descubiertos por haber participado de hechos que saben son
inaceptables.
Las vivencias de abuso pueden ser olvidadas durante muchos años, por
distintas razones: por haber sido una situación traumática que se
vivió por muchos años, por haber sido vivida en la infancia, porque
el daño fue producido por alguien conocido, por haber sido amenzados
si no callaban.
Hay muchísimas mujeres que han guardado el secreto de haber sido
abusadas sexualmente de niñas, que han hecho su vida y que no han
tenido en cuenta, ni han tomado conciencia del verdadero daño que
les produjo eso en su vida. Mujeres que quizás recién lo han contado
por primera vez a los treinta, cuarenta, o cincuenta años y han
vivido todos esos años sin decirlo por miedo, por vergüenza, por
creerse responsables de ese hecho. Mujeres que nunca lo han dicho
porque han sepultado esa vivencia por no poder soportar el dolor de
lo vivido. Mujeres que tal como aprendieron de niñas a someterse
porque el abusador era el que tenía el poder, siguieron sus vidas
eligiendo hombres que siguen abusando de ellas, emocional o
físicamente. Mujeres que por esta razón jamás se han preguntado qué
les gusta, qué no les gusta, qué quieren hacer, que no se han dado
cuenta que ellas también pueden decir no. Es importante internalizar
que una niña/o no puede defenderse de un abuso, pero sí se puede
hacer en la madurez ya que poseemos todos los recursos como para
luchar contra ese añejo sufrimiento.
La culpa, el sentirse sucia/o, el no aceptar su cuerpo, el no
sentirse merecedor/a de ser querida/o, el complacer al otro
permanentemente para ganarse su afecto, callarse, someterse,
depresión, una baja autoestima son algunas características del
adulto que sufrió situaciones de abuso sexual.
Hay esencias florales que te ayudan a "limpiar" las sensaciones que
han quedado guardadas, que te ayudan a recuperar la confianza
perdida y superar el miedo a la intimidad, te ayudan a desbloquear y
expresar los sentimientos vinculados con lo vivido, que te ayudan a
restaurar la confianza en el contacto y poder volver a tocar y a ser
tocada/o sin sentirte vulnerable o insegura/o, para sellar la herida
traumática que pudo haber producido una violación u otra agresión
sexual, para reconocer y evitar la reiteración de situaciones de
abuso a lo largo de la vida.
Un proceso de ayuda psicológica acompañado de esencias florales es
una oportunidad para construir una vida sintiéndote digna/o de ser
amado.
Luisa Holik
Cel 15 5 139 4559
luisaholik@fibertel.com.ar
http://www.luisaholik.com.ar
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