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ETICA LABORAL
Las instituciones nos preceden, desde que nacemos nuestra vida transcurre de una institución a otra. Las instituciones surgieron como creaciones de los hombres para hacer estáticas las relaciones humanas o sociales en un contexto determinado y así evitar el caos en la sociedad. Cada institución crea subjetividades, normas, formas de ser, etc., que van a ir constituyendo a sus miembros. Las instituciones son antecedentes, existen antes que nosotros y están atravesadas por las relaciones de poder. Toda institución es un acuerdo que se establece para procurar un objetivo que satisfaga el deseo compartido, y hay 3 tipos de organizaciones que generan diferentes encuadres, con estilos diferentes en la comunicación: 1. Organizaciones con fines de lucro o privadas. Sujetas al libre juego del mercado, a las leyes del mercado de oferta y demanda que tienen como objetivo fundamental la maximización de los beneficios en los cuales queda necesariamente para el empresario perseguir una maximización de beneficios. 2. Organizaciones estatales. 3. Organizaciones no gubernamentales. La organización nos muestra las responsabilidades de cada persona, es la forma concreta que adopta una institución, es decir, la organización va a ser el modo en que se manifiesta lo instituido. Esta dimensión organizativa suele relacionarse a lo normativo. La estructura se relaciona con la autoridad, con las tareas asignadas, los roles y responsabilidades de cada uno de los miembros. Es en definitiva, la forma que adopta la organización, ya que no hay sujeto social que no este atravesado por el poder político (hay normas instituidas en todos). Las responsabilidades definidas y acordadas, implican una división de tareas y funciones, complementa aportes y posibilita hacer cosas juntos, aun siendo diferentes, pensar y operar como red. Mientras a la autoridad la entendemos como aquel concepto que nos ayude a pensar en la posibilidad de aceptación o construcción de una decisión, en el sentido de confianza, crédito o fe, o sea, la autoridad de la palabra. Esta ligada a jerarquía en tanto y cuanto moral. Intervenimos en aquellas cuestiones que estén relacionadas con como se siente los sujetos dentro de esa organización. Como consultores psicológicos en lo laboral deberemos, entonces, pensar cuales son las características que están latentes en cada grupo para luego operar. La política la entenderemos como la distribución del poder de decisión en toda sociedad, y por ser un problema político, la labor del consultor quedará por fuera de estas cuestiones, aunque sin olvidarla. Ciertamente podemos afirmar que la sociedad colabora en la construcción psíquica de los individuos, pero al mismo tiempo colabora en la capacidad de resistencia psíquica, emocional, racional de los hombres frente al poder. Poder que podemos pensarlo en 3 dimensiones imaginario, simbólico y real, que son dimensiones de la subjetividad. Humano, por tanto, el poder no existiría si los seres humanos estuviéramos aislados. Así como hay distintas dimensiones serán distintos los conflictos que se presenten de acuerdo a ellas, serán todos y estarán vinculados al como se relaciona el sujeto con el poder. |
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La forma en que actuamos frente al poder está determinada por nuestra forma de percibirlo, y este poder imaginario tiende a buscar un cierre, una explicación para llenar el vacío que otorga la incertidumbre de las cosas que no conocemos.
Por lo tanto, la dimensión simbólica tendrá que ver con el lugar, o cargo o posición que establece el organigrama de las jerarquías, es decir, con roles preestablecidos que presuponen funciones para que todos actúen y se dé el resultado común en la organización. El orden simbólico es lo que nos diferencia. El poder imaginario no pude sostenerse por sí solo durante demasiado tiempo, necesita de un vínculo con el poder real. En las relaciones donde existe la dependencia, uno de los miembros está ejerciendo el control y por lo tanto, se ha quedado con el poder. El poder imaginario no pude sostenerse por si solo durante demasiado tiempo ya que necesita de un vínculo con el poder real, atraviesa lo real que son las personas. Y atraviesa lo simbólico que es el título que le ponemos a esas personas.
Entonces por poder entendemos que es algo que otorga la posibilidad de acceder al goce, con la realización de un deseo. Cuando el acceso al goce es un poder que depende de otro estamos hablando del ejercicio del poder.
Debemos tener en cuenta que no existe un poder puramente imaginario o simbólico o real. El poder real, por más que quede subsumido, muy oculto, siempre sé esta jugando en toda organización. A la organización no podemos pensarla aislada, ya que hay una conformación de redes sociales. Por lo tanto, como consultores debemos contextualizar a la organización, ver la diferencia entre ONG y una empresa con fines de lucro, en este caso en la ONG lo fundamental será el impacto social. También remite a la mayor o menor formalidad o informalidad, marcando diferencias entre organizaciones.
La diferencia entre un grupo terapéutico y uno de trabajo es que, mientras en el primero se van conformando roles y lazos afectivos entre los integrantes, en el segundo, el grupo esta estructurado en función de un poder simbólico, jerarquías preestablecidas, bastante rígidas. este es el encuadre laboral
La expresión "el verdadero poder" está más ligada a la cuestión imaginaria que a lo real. Aunque el poder real es una construcción social, no esta en determinado lugar, en determinada persona, imaginariamente lo depositamos en el otro.
Centrándonos en donde se observa la mayor contradicción, es decir, en las empresas con fines de lucro, donde las relaciones de producción, donde la clase dominante se apropia del excedente, es decir, de lo que produce la fuerza de trabajo, es una apropiación objetiva. La apropiación del excedente es inevitable para que se puedan desarrollar las potencialidades del ser humano, pero el cómo se desarrolla el manejo de estos excedentes, de la apropiación de la plusvalía si nos compete como consultores psicológicos. Este pacto que se hace con la empresa esta ligado al sacrificio, y esto está ligado de una u otra forma a una entrega de lo sagrado. Este sistema es lo que permite que cierta gente detente el poder, de lo contrario el capitalismo no podría ejercer su función. Lo que hay es un sujeto, aunque no determinado, que debe existir para sostener ese poder en relación a los otros que no lo tienen, a la vez, es quien sostiene ese sistema ya que vive la ilusión de que otro sistema no le dará una mejor posición. Si bien es cierto que la mayoría de las personas creen que este sistema es el que tienen que vivir, bajo este sistema, es porque hay algo de lo instituido que nutre esta idea.
Los miembros de las instituciones pueden trabajar permanentemente (no con el efecto de su trabajo) con la apropiación del acto que es su propia cuota de poder, y que todos somos poseedores.
En una empresa nos encontraremos con poderes simbólicos, que conllevan asimetrías dentro de una empresa, asimismo habrá que tener en cuenta que el liderazgo se ejerce desde diferentes lugares de lo que está establecido simbólicamente y he aquí una predominante importante de lo imaginario.
La autoridad es la que está habilitada para ese cargo, es decir, el poder es en cuyo nombre se ejerce la autoridad. Entonces como consultores psicológicos, deberemos trabajar con estas diferencias del poder. Hay un poder basado en la autoridad vinculado con cierta figura que genera respeto y por lo tanto puede llegar a conducir un equipo en función que sabe, que genera respeto y todos se sienten participes de esa decisión, no lo toman como una imposición. Esa autoridad tiene las 3 dimensiones del poder pero está relacionado más al poder simbólico y al imaginario.
Autoritarismo, es cuando se ejerce el poder sobre el otro en base a la imposición de decisiones, donde el otro se convierte en un mero objeto, esto lo encontramos comúnmente en las empresas, donde consideramos que la subjetividad es borrada, su goce inhibido y su particularidad olvidada. El autoritarismo esta más ligada a una tradición de vigilancia y castigo. Entonces tendremos dos modalidades del poder: el amor y el temor; la convocatoria y la amenaza.
Dentro de una empresa siempre encontraremos una estructura basada en el temor, en la amenaza. El conflicto la mayoría de las veces es generado entre trabajadores de diferentes jerarquías, no en la fuerza de trabajo y el capital. La contradicción estructural del capitalismo no se resuelve en una empresa, es a nivel político.
La institución como objeto conceptual será distinto de la organización y el establecimiento pero comparten espacio y tiempo. Lo instituido es una función que se cumple dentro de la institución y de ésta manera una institución construye sujetos. Dentro de las instituciones nos encontramos con sujetos ocupando lugares preestablecidos, alienando su facultad instituyente, ya que lo que transcurre permanentemente en ella es lo instituido, es decir, aquello que transcurre en el tiempo en forma permanente, y que mantiene ciertas relaciones a lo largo del tiempo y que se resiste a modificaciones. De esta manera, pensamos en la institución constituida también por lo instituyente. Es decir, toda institución procura alcanzar algún objeto que satisfaga un deseo, y esto habla de sus objetivos, donde intervienen los sujetos a través de sus subjetividades. Esta interacción entre la objetividad y subjetividad es lo que compone una institución. Es el movimiento dialéctico entre lo instituido y lo instituyente.
Por lo cual los consultores psicológicos debemos operar con las relaciones intergrupales, intra y trans grupales, en función de mejorar la calidad de vida de los integrantes de la organización. Dentro de las instituciones habrá ideales que, a su vez, estarán atravesadas por otros ideales que serán los que trae cada uno.
Entonces cuando abordamos un grupo debemos pensar en lo instituido y lo instituyente, teniendo en cuenta que la institución matriz es el lenguaje, donde cada uno de nosotros, somos fundamentalmente significantes. El lenguaje es un acuerdo para poder alcanzar nuestros deseos. Esta institución madre conlleva ciertas modificaciones a lo largo del tiempo y hay algo de lo instituyente que se manifiesta en dichos cambios. Desde lo simbólico el significante ocupa un lugar en el mundo que es único, mientras que desde lo imaginario se es igual a todos los demás, y desde lo real emerge la diferencia, y con esto nos referimos a la existencia del soporte material, es decir, cada uno de nosotros para ser un significante tiene que tener un cuerpo. La tendencia de todos nosotros es a completarnos mediante un otro, siendo la tendencia el goce absoluto. Emerge algo del orden de lo real y vuelve el deseo, puesto que el ser humano no tiene ningún tipo de necesidad que no sea traducida en deseo.
Si bien todo conflicto es constitutivo de una institución, el consultor deberá ver como es posible convertirlo en un motor que genere transformación, para permitir la superación de lo instituido.
¿Cómo se logra? Prestando atención al ruido, ya que nos señala algo del orden de lo instituyente. Este será el síntoma que dará cuenta de la falta de plasticidad de un instituido para poder transformar esa fuerza constituyente que se produce por la no-satisfacción. El síntoma pude producirse por la estereotipación, por la rigidez de lo instituido. Lo instituyente está vinculado a cuestiones latentes que están en la base de la relación, y es sobre eso que tenemos que operar, aunque no podamos profundizar podemos detectar y acompañar. Así, operaremos buscando al sujeto del deseo, tratando de que se puedan ver esos emergentes del grupo, eso va a dar la posibilidad que exista cierta plasticidad y se rompan ciertos estereotipos. Teniendo en cuenta como se relacionan los grupos
(bajo modalidad ataque fuga, bajo amenaza, dependencia absoluta, que estén todos aterrorizados, que haya un líder). Observar si el miedo esta matando la creatividad.
Es decir, tener en consideración la estructura vincular, que permite formar la estructura grupal, institucional. Reconocerse en la tarea, en la consecución de los objetivos. En la medida que esto se logra, se hace posible una lectura crítica y operativa de la realidad.
Rescatamos con Marx que las relaciones de producción determinan las relaciones sociales entre los hombres, la relación con la mercancía es una relación fetichista, enajenada, que oculta las relaciones de poder. Foucault nos aproxima a la microfísica del poder, como una relación de fuerzas y resistencias siempre móviles, en permanente transformación. El poder no se encarna en personas ni en grupos, sino que se ejerce, circula como una red. El poder no es sólo represivo sino que produce subjetividades en las que el deseo se anuda a los requerimientos del poder. De Freud, rescatamos el concepto del inconsciente, el sujeto de las fantasías, el sujeto del deseo.
Nuestra intervención tiene que tener como eje la posibilidad de mejorar la calidad de vida del grupo. Por lo cual debemos tratar de entender cual es la demanda inconsciente, operando sobre el líder y el grupo sin perder de vista el encuadre jurídico institucional de una empresa. No apuntamos a la contradicción para resolver el conflicto, pero no lo podemos ignorar. Cuando los consultores psicológicos intervenimos lo hacemos respecto de un grupo determinado y no con relación a toda la empresa.
En el grupo de trabajo existe lo latente, hay juegos que se van dando y que debemos tener en cuenta, Pichón sostenía que este ser humano que emerge de un grupo, emerge sobre la base del hecho de tratar de reeditar algo sagrado. El ser humano se constituye en un encuentro fundante, Freud lo define como la primera experiencia de satisfacción, célula narcisistica, Lacan momento mítico. En diferentes religiones es pensado como el paraíso perdido, como sea es lo que constituye el deseo, por eso Sujeto Deseante, porque desea volver a gozar, Castoriadis llama a ese momento monada.
Es lo que va a instalar en el sujeto algo del orden de lo sagrado, porque esto va a estar ligado a ese goce perfecto, que es lo que todos buscamos. Aquel que no le funciona aquello del orden sagrado desemboca en la locura, en la psicosis o en la muerte, no se puede constituir como Sujeto Deseante.
Esta función de lo sagrado es adoptada por todos los seres humanos, algunos bajo la forma de la religión y otros a través de ideales, como es el caso de los ateos.
Lo importante es que esta función de lo sagrado lo convoca a vivir, a actuar de acuerdo a nuestro deseo, Pichón describe 2 ansiedades básicas, que nos convocan a formas de actuar según nuestros sentimientos, una es la posición o ansiedad esquizoparanoide y la otra la depresiva.
La esquizoparanoide tiene que ver con ansiedades de no sentirse protegido, de sentirse amenazado en sentido figurado. Bion sobre esto dirá que uno de los supuestos básicos (así llama él a las cuestiones latentes que hay en todo grupo) es ataque y fuga. Asimismo sostiene que hay formas de relacionarse dentro de un grupo que implica sentirse perseguido por alguien que le hace observaciones en lo que se siente débil, o siente que tiene que tiene que atacar a alguien porque le va a sacar el puesto, también esta la posibilidad de fugarse.
Tiene que ver con ese momento en que la gente se siente con gran incertidumbre, todo lo vive como una amenaza.
La Depresiva (P. Riviere toma este concepto de M. Klein) es cuando se percibe que se ha causado daño a ese objeto que brinda placer y goce. Esta ansiedad en el ámbito grupal provoca una modalidad, un supuesto básico, como lo llama Bion, de dependencia (que busca un líder u objeto que lo guíe y lo sostenga), esta relacionado con las relaciones grupales que se suelen consolidar en una dependencia muy marcada a un líder. Cuando uno se identifica con un líder es porque siente que lo esta protegiendo. Hay un predominio de la ansiedad básica depresiva porque un miembro del grupo, un sujeto siente que podría llegar a dañar al líder con una crítica, y de esta manera perderlo.
Estas ansiedades operan de acuerdo con la historia singular de cada sujeto, y lleva implícito un sentimiento de culpa, así como se puede dañar el objeto también se puede intentar reparar el daño, fortaleciendo las debilidades del otro. Esto es lo que se llama reparación del objeto en Pichón. M. Klein lo desarrolló como gratitud. Bion dice que esto implica otro supuesto básico que es el de emparejamiento (que tiene la esperanza de que llegara un líder u objeto que les permitirá su desarrollo).
Estas ansiedades latentes en el grupo Irán conformando la mentalidad grupal. De esta manera todo grupo humano esta sustentando por estas ansiedades. La ansiedad es un factor fundamental en la relación de la vida cotidiana que el sujeto establece con su entorno, y ésta puede afectar a aquellos que desempeñan una actividad laboral.
Tener en cuenta esta modalidad operativa dentro de un grupo nos permite a la hora de hacer un abordaje dentro de un ámbito laboral, visualizar los síntomas que acontecen en la escena grupal, sobre todo en un grupo de trabajo, donde hay un contrato simbólico.
Pensar e intervenir en las instituciones, es tomar el momento universal de la norma no como evidente, intocable y sagrado. Por el contrario, se trata de observar el movimiento dialéctico entre lo particular y lo universal que da lugar a las relaciones que se establecen.
Por tanto, NO hay institución sin instancia instituyente. El acto instituyente es siempre un acto colectivo, y tal realidad demanda tener en consideración la subjetividad y dilucidar la dimensión inconsciente de la institución. Es necesario interrogar la dimensión inconsciente de la institución, a las ideas, las nociones que perviven de modo inconsciente en los sujetos y que influyen en su juicio y en sus actos.
Dentro del grupo laboral las relaciones que en él operan nos permiten detectar algo de lo emergente. Esto es difícil que se logre porque en general todo el mundo tiene miedo a perder su trabajo. Pero este miedo implica un aferrarse a estos estereotipos para no quedar mal con el jefe tenemos que poder leerlos en función que hay algo del orden de la modificación. Pero siempre siguiendo nuestra ética, debemos partir de que nuestra subjetividad también interviene, dando un tinte que puede ser perjudicial o beneficioso, por lo cual nos obliga a llamar a la supervisación.
Entonces tenemos 2 ventajas a nuestro favor:
1. El conflicto se instaló y hay crisis en la organización;
2. los sujetos a nivel inconsciente están buscando lo mismo que nosotros, que es la posibilidad de relacionarse en paz y poder crear.
El mundo en el cual vivimos es un mundo basado en las relaciones con los otros. La sociedad es una creación humana, una autocreación con capacidad para su para su reformulación. El mundo social-histórico se constituye tanto desde lo material como simbólicamente. El lenguaje, las representaciones y las instituciones mismas poseen una dimensión simbólica que cada sociedad crea y recrea constantemente.
Siguiendo a Freud, señalamos felizmente, que el sujeto pertenece a múltiples instituciones, lo que le permite grados de individualidad y originalidad. Y esto enriquece y desarrolla la cultura humana.
El problema, entonces, es cómo garantizar una participación lo más amplia posible, en condiciones de desigualdad que hay que considerar, reconocer, y dar posibilidad de juego para su modificación.
Es inútil protestar contra un universo dominado por el narcisismo, la tecnología, la estandarización y la globalización. Se trata de recuperar su control.
¿Cómo podemos lograr que el hombre moderno, víctima de sus propias obras, y a menudo alienado por ellas, pueda dotarlas de sentido, del sentido de la creación, o del sentido de lo bello?.
Se considera como objetivo general del mismo el explorar la relación que se establece entre el ejercicio del poder y las ansiedades de los miembros de una organización. Para esto es necesario describir las relaciones de poder que se establecen en el grupo laboral, identificar cómo se percibe el líder por los demás miembros del grupo, describir algunos de los tipos de ansiedad que se presentan en éstos, y correlacionar el poder y las ansiedades presentes en el grupo de trabajadores.
La organización al limitar la expresión del sujeto, de acuerdo con normas y patrones de comportamiento puede causar malestar o ansiedad, pero este mismo hecho puede calmar las ansiedades al provocar sentimientos de protección, seguridad, estabilidad y contención por parte del sistema institucional. La organización, como representación social, actúa como un sistema de defensa contra la ansiedad.
Remitirnos a la institución, a su organización, a lo social, al observable y al emergente, nos remite al grupo. Desde el psicoanálisis, el síntoma nos remitirá al inconsciente.
El poder es la relación de fuerza entre lo instituido y lo instituyente, entre el grupo objeto y el grupo sujeto. Como diría Foulcault el poder no sólo es represión. El poder produce, PRODUCE SUJETOS.
Como dice Deleuze "solo funciona bien la máquina que funciona mal, o sea cuando se descompone", para hacer este funcionar mal no un drama sino un productor de nuevas posibilidades.
Ana Carolina Rodríguez
Consultora Psicológica
Psicóloga Social
psacrodriguez@yahoo.com
OCTUBRE 2003
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