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Cuando la
realidad supera a la ficción, la ficción puede mejorar a la realidad Los acontecimientos que se suceden en varios países donde los chicos asumen roles que no les corresponde que cometen actos de los que no son plenamente concientes, lo que sucede en nuestras sociedades que cada vez se aliena más en la producción y la economía o en la imagen y la ganancia tan solo para satisfacer al individuo que al estar acosado por cientos o miles de preguntas sin respuesta se hunde más en la desesperación por cumplir mandatos sociales y se olvida de los mandatos de la vida misma, todo en pos de un símbolo que lejos de integrarlo, los arrancan desde sus raíces para que dé sus frutos de acuerdo a la demanda social y no en lo natural que es su familia antes que lo socialmente impuesto. Muchas veces vemos, con lamentable tristeza, hechos que superan a la ficción y nos acosa la angustia de no saber la respuesta ante esos hechos que no se entienden pero que duelen a pesar de las distancias, vemos que la realidad es más dura y tiene aristas más filosas que la ficción misma, la cual después de todo, es una creación de nuestras fantasías. Pero justamente por ser fantasías que alguna vez han condicionado nuestros objetivos, es que hemos arribado en tantas oportunidades al momento de ver concretados los objetivos que alguna vez fueron sueños e ilusiones. Asi el ser humano ha logrado volar gracias a los sueños de quienes creyeron en esa posibilidad, aún cuando la mayoría decía que eso era imposible, pero que se logró porque el deseo, la razón, la inteligencia y la imaginación fueron puestas al servicio de un ideal que con el tiempo se concretó en lo real. Y el hombre surcó los cielos. Ejemplos como éstos son millares y no necesito detallarlos a todos. Y así como los sueños de hoy pueden ser realidades el día de mañana, tambíen pueden convertirse en realidad las pesadillas que nos acosan a pesar de los esfuerzos por no registrarlas. Poco se gana con cerrar los ojos y mirar el lado positivo de las cosas, una fórmula adecuada para algunas ocasiones, pero no para todas. No es fácil enfrentarse a la verdad de saber nuestras falencias, nuestros errores, nuestra finitud, pero no tenemos demasiadas opciones si queremos conquistar otra vez los sueños de una vida mejor. A pesar de la tristeza, de las angustias, de los vacíos, no podemos esperar la voz de un Gran Otro que venga a solucionarnos todo lo que nos pasa, pues si bien nos creemos responsables, no todos asumen la responsabilidad de lo que nos pasa, y aprender a modificar el rumbo para evitar la repetición y transitar por esos caminos más plenos, más vivos y saludables lleva su tiempo. Pero el tiempo que se invierte en ese trabajo nunca es pérdida, por el contrario, en un momento rendirá tanto como para relajarnos un poco, mirar hacia atrás y ver varios errores superados. El hombre y la mujer de la actualidad también tienen sueños e ilusiones, pero ¿qué clase de sueños e ilusiones son capaces de tener como para olvidarse de quienes absorben nuestros errores por ser más pequeños e indefensos? ¿Con qué se alimenta el alma de los niños? Los adultos están muy prestos y apurados por conseguir o concretar sus deseos, pero, ¿hasta que punto es capaz de enviar señales positivas de amor, solidaridad, compañerismo, fraternidad, igualdad, amistad a los niños en un mundo que los hace olvidar de las más elementales pautas de comportamiento y normas de conducta? Parecería que el adulto consumista de este siglo, producto de las psicologias del egoísmo del siglo pasado, se ha tomado muy en serio el vivir para sí mismo y se ha dedicado a concretar sus propias fantasías antes que tender una mano a otro y por estar sumergido en la competitiva carrera del deseo por el placer, hasta se ha olvidado de los más pequeños. Las escuelas se han convertido en el comercio de la enseñanza así como otras instituciones que deberían centrar su eje en el amor y el servicio, se han desplazado hacia el eje contrario, demandando clientela y sirviéndose de quienes les dan la razón de su ser y ante cualquier problema que necesita ser solucionado, se piensa antes en el presupuesto económico que en el por supuesto profesional y vocacional, un por supuesto que debería ser la mejor atención hacia el menor que asiste a la escuela. Es verdad que la realidad muchas veces supera a la más cruda ficción, pero si es así, entonces podemos revertir la ecuación y lograr una multiplicación antes que seguir dividiendo y partiendo en pedazos lo que tanto costó lograr, y eso es nuestra cultura, que a pesar de todo es la única que tenemos y la única que podemos y debemos mejorar. Es entonces el momento de invertir y revertir, para que en algún momento algo empiece a cambiar, para que en algún momento se empiecen a vertir claramente los sueños en quienes algún día nos mirarán y nos juzgarán. Desde la Consultoría Psicológica se pueden implementar estrategias correctoras tendientes a la prevención de disfunciones sociales para que no caigan en situaciones patológicas en las relaciones interpersonales en los miembros de un grupo, por ejemplo en las escuelas. Contamos con las herramientas necesarias para el auxilio de un grupo o de un individuo, solo es cuestión de un mínimo de tiempo y de un espacio. Clr. Miguel Angel Arce Consultor Psicológico Desarrollo Personal Sexología Educativa (UBA) Sexología Clínica (UBA) marce@clinicamente.com.ar |
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