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Cuando los temas
silenciados de los padres afectan a los hijos El famoso secreto familiar que tal vez exista en toda familia, no necesariamente en la familia directa, uno a veces se sorprende cuando en algún momento de la vida se entera de algo de sus antepasados, abuelos o hasta bisabuelos y puede hacer algún paralelo con lo que le pasa a uno en su vida de relación. El famoso secreto familiar fue pasando de una generación a otra como un tabú, tal vez como un mandato o simplemente visto como una forma de vivir, cuando decimos es un mal de familia o siempre lo hice así, mi madre lo hacia así, mi abuela lo hacia así, tan simple como la receta de la abuela que pasa a la madre y a la hija. El secreto familiar también y nos condiciona y nos estructura. ¿Qué pasa cuando el cuerpo de un niño aparece en escena, y en vez de palabras, estas ceden su lugar y es una enfermedad la que se pone y se impone en el cuerpo? Como padres enseguida recurrimos al médico y sometemos al pequeño al tratamiento indicado y es muy acertado que así sea, pero no debemos olvidar que cuando estos síntomas son recurrentes podemos empezar a pensar y revisar qué esta pasando en los vínculos que rodean a este niño. Escuchamos padres decir, tenemos problemas pero los chicos no se enteran, sin embargo hacen síntomas que si pudiéramos empezar a escuchar, podríamos empezar a trabajar sobre ellos y a intervenir en algo de la causalidad en juego del problema que puede estar atravesando el niño. Habrá que ir escuchando que función esta cumpliendo esa enfermedad tanto para el niño en singular como para esa familia en y en la dinámica familiar en particular. Cualquier enfermedad es motor de un discurso. Existe un desarreglo orgánico y un origen o un determinismo que tiene que ver con una conflictiva a nivel psíquico. Existen ciertos factores ambientales que pueden resultar patógenos .Tenemos que pensar que hay un sujeto en juego y por lo tanto hay cierta vulnerabilidad propia de cada sujeto en cuestión. Esto implica pensar que no toda situación va a desencadenar lo mismo en todos. Lo que para un sujeto puede ser traumático, para otro, quizás no. Cuando hablamos de esos factores, hablamos de dos líneas: Patologías que tienen que ver con la carencia y las que tienen que ver con el exceso. Ambos extremos son susceptibles de producir patologías. Cuando hablamos de exceso, tiene que ver con el exceso de excitación, con la sobre-estimulación, trastornos del sueño, los cólicos del tercer trimestre, el espasmo del sollozo. El exceso de excitación necesita una descarga, y esta se encuentra en el cuerpo, este se ofrece. Podríamos pensar en esta una especie de barrera protectora ante estímulos (Freud, mas allá del principio del placer) que protege al individuo del exceso, al no estar formada en el bebe, es la madre quien hace las veces de esta. Es el exceso, el más, el plus, aquel que perfora algo que esta en plena constitución. Este exceso genera una necesidad de descarga por algún lado. El exceso genera patologías del orden funcional. En el otro extremo, tenemos la patología de la carencia, de la falta, de la insuficiencia, cuando se producen las privaciones o las deprivaciones. Producto de las frustraciones constantes, ausencias prolongadas, una discontinuidad en la persona que ejerce el cuidado, internaciones injustificadas. La patología de la carencia es la más grave. Cuando estamos
frente a un chico con patologías producto de la carencia, tenemos
que pensar que no pudo organizarse una estructura psicoafectiva
sólida, de tal manera que las cosas no vayan directamente al cuerpo.
La fragilidad a nivel somático, aparece en seguida producto de la
carencia. Los trastornos del sueño también son una patología del exceso aunque van de la normalidad a lo patológico, habrá que ver con que frecuencia se presentan y en que medida generan molestias para el chico y la familia, generalmente tienen que ver con el ambiente. Una madre muy ansiosa, el no respeto de los horarios, un ambiente que excita al niño en lugar de calmarlo. Cuando hablamos de estas problemáticas , tenemos que pensar de donde vienen , una de las causas puede ser el mismo desarrollo libidinal y corresponder a cada etapa, cada etapa tiene sus propios conflictos que pueden degenerar en diferentes trastornos, entonces están estos los problemas propios de cada etapa y los que desencadenan producto de determinados acontecimientos traumáticos ., entonces básicamente habrá que tomar al niño en su subjetividad y ver el caso por caso y dejar los manuales y las recetas a un costado. El tratamiento será
un trabajo artesanal que se construirá con cada paciente, tenemos
que tener en cuenta que estamos frente a un chico en plena formación
y que mas allá de todo es un chico que sufre , por la vía del
sufrimiento ubicaremos algo que esta haciendo ruido en esta historia
subjetiva individual. En el relato de los
padres experiencias que no se pudieron ligar, duelos que no fueron
elaborados, situaciones traumáticas que no fueron simbolizadas ni
tramitadas, que simplemente se guardaron en la memoria como
acontecimientos del pasado y sin poder resignificarlas .Donde talvez
no quedan claras cuestiones del origen (Niños adoptados) y sobre
todo no esta la posibilidad para el chico de preguntarse de donde
provengo , quien soy (y esto no solo en niños adoptados), que lugar
ocupo en la familia? Todo esto pareciera estar vedado, cerrado,
silenciado y lo que se manifiesta es el desorden .En el exterior
aparece esto que no fue tramitado en su momento. Para que un chico
pueda hablar o preguntarse necesita saber que esto esta permitido,
el aprendizaje deviene de la pregunta. Esta es una problemática que
también sufren los niños, a veces mal diagnosticados como ADD, que
definitivamente es un problema de atención, lo que habría que
plantear es…¿de quien? |
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