Para ser humano en el tercer milenio, en la era de la salud y no de la enfermedad

  



 

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Consultoría en Sexualidad

Muchos de los problemas a los cuales nos enfrentamos en cuestiones de amor y sexo tienen su origen en la falta de información, de comprensión y de comunicación.

Con frecuencia recibimos mensajes confusos acerca del sexo. Si los componentes de una pareja son capaces de comunicarse de forma clara y abierta sobre sus necesidades y deseos emocionales y sexuales, podrán desarrollar una mayor seguridad en sí mismos, responder a las inquietudes de los hijos y tener una vida plena.

La sexualidad es cualidad de los seres sexuales que se expresan a través de sus afirmaciones y sus negaciones ante la presencia de un otro.


Pintura al óleo gentileza del artista español Janto Garrucho

Todas las sociedades tienen sus reglas de convivencia tanto en lo social como en lo determinante en lo individual, pero no todas ejercen el mismo influjo sobre un individuo a la hora de elecciones parciales sobre su existencia. Podríamos decir que cuanto mayor es la sofisticación del pensamiento social, mayor es la presión que se ejerce sobre los individuos integrantes de esa sociedad, de esta manera el sistema se asegura la supervivencia a través de un marcado acento en lo individual que se transmitirá a futuras generaciones dejando en cada uno de ellos la marca de su estructura y planificación para construirse debidamente en cualquier tiempo y lugar haciéndoles creer que sus creaciones son individuales y personales cuando en realidad responden a una huella inconcientemente arraigada desde los albores de su propio real. 

Todas las personas son seres sexuales, todas las personas se constituyen a partir del contacto libidinizante de otro, por los menos todos los seres que adquieren la categoría de persona humana nacen y crecen con un componente sexual que con el tiempo se manifestará en la relación con otro significante. 

Crecer en algunas sociedades no es lo mismo que crecer en otras sociedades donde los valores, normas y reglas de convivencia no son iguales y no están determinadas por una génesis común, pero esto no implica que el componente sexual esté ausente, en todo caso está reglamentado de una manera diferente.





 

El counseling en sexualidad es un proceso por el cual se tratará de ejercer una ayuda satisfactoria para la integración de este aspecto en forma saludable tanto en un individuo como en una pareja que respondan a dificultades o disfunciones sexuales y que no revistan gravedad patológica. 

Muchas veces sucede que los problemas sexuales tienen un origen en la falta de comunicación y falta de información por parte de los consultantes. Facilitar una mayor comprensión a través de técnicas de comunicación e información puede ayudar a elaborar satisfactoriamente una situación problemática para el paciente. Sucede que en nuestras sociedades donde priman los medios de comunicación, se establece la paradoja de que los mismos medios pueden crear desinformación con el fin de reinformar según sus aspiraciones y de continuar manteniéndose al día con su objetivo que es precisamente el de informar. Pero también existe la posibilidad que haya lugares donde la información no esté actualizada y se vivan ciertos temas humanos, como lo es la sexualidad de manera equivocada o subsistan tabúes que no permiten la expresión abierta de estos temas. 

En las últimas décadas se ha producido un gran adelanto en lo que a desarrollo de temas sexuales se refiere, esto es así debido al incremento de la población y la capacidad de generar datos en la sociedad que busca mejores medios de producción ya no solo de bienes sino también de calidad de vida.

La sexualidad es el modo de expresión en la que está presente toda nuestra libido intentando posarse en un objeto para satisfacer una necesidad que venida de lo real se jugará en el mundo de lo imaginario a través de códigos que recibimos desde lo social y que no siempre nos remitirán a una satisfacción plena para satisfacer un deseo, muchas veces nos encontraremos con que existe un goce que no se juega y que posiblemente cree conflictos, pero esto no sería tema de consultoría sino de psicoanálisis. En consultoría sexual tratamos el tema del deseo al amor, en cambio en psicoanálisis se tratará el tema del deseo al goce. 
A medida que una persona crece es posible que se vaya nutriendo de información negativa sobre el sexo y la sexualidad, negativa o errónea en muchos casos. Podemos escuchar a personas que hablan de que "el sexo es para jóvenes" o que es "sucio", o que "el sexo es inmoral", etc. Mucho de todo esto tiene que ver con la formación familiar, religiosa o cultural de quien padece de algunas disfunciones o trastornos sexuales. 

El medio por el que se diagnostica el origen y causas de las disfunciones sexuales de un individuo o pareja, es la historia clínica sexual, ya que a través de la misma podremos evaluar la posible estrategia terapéutica a seguir determinando características y situaciones personales de quien se trate. 

Una historia clínica sexual lleva tiempo, es posible que haya muchas horas invertidas en el proceso de conocer al consultante y que éste poco a poco vaya volcando sus experiencias facilitando el abordaje sobre su sexualidad a través de una introspección sincera por su parte. Cuando existe un pedido de ayuda por parte del o los consultantes ante una situación poco clara en su vida sexual, el consultor deberá observar la disfunción que está interfiriendo en la relación a través de las técnicas de consultoría que faciliten el conocimiento y mayor congruencia de quien o quienes consultan en determinado momento. 

Los primeros interrogantes que debe hacerse el consultor serán: ¿Quiénes son éstas personas? ¿Cuál es su formación e información cultural con respecto a este tema? ¿Cómo vivieron sus primeras experiencias eróticas? ¿Es la sexualidad para sí una fuente de placer? ¿Se avergüenzan de tener impulsos eróticos? ¿Cuánto hace que llevan este problema a cuestas? ¿Cómo viven o responden ante la alteración en toda circunstancia?
Para ello debemos explorar en sus relatos las situaciones que los han llevado al lugar en el que se encuentran, debemos tener una visión completa y detallada de las personas y de su forma de interactuar.

Existen ciertos requerimientos que debemos observar para el desarrollo de nuestra actividad como consultores en sexualidad a tener en cuenta para la mejor atención de los consultantes y la mejor producción terapéutica. 

 

AMBIENTE 
El terapeuta debe recordar que muchas personas tienen dificultades iniciales para el abordaje de temas tan íntimos como su sexualidad o sus problemas sexuales en un ambiente poco conocido. Hay que recordar que el o los consultantes buscan solucionar un problema que no les permite una vida de relación satisfactoria y lo mejor será tener en cuenta que un ambiente agradable, cálido y de aceptación y comunicación abierta es siempre propicio para el desarrollo de una mejor comunicación a través de una información confidencial. Es recomendable expresarle al consultante, en el inicio de la entrevista, que la garantía de ética y confidencialidad son estrictas e inalterables. También es importante que el entrevistado tenga plena conciencia de que el terapeuta no juzgará sobre lo que él diga o cuente y que no debe tener ningún temor a ser juzgado por el consultor con palabras como "malo", "anormal", "pervertido", etc., ya que una idea equivocada que tenga el paciente sobre el consultor puede impedir la correcta información o verbalización de situaciones importantes en la exploración del problema.

Se debe crear un ambiente de distensión sin caer en lo despreocupación excesiva, con el fín de aflojar la tensión que pudiera existir. Se puede hablar al principio de temas muy relativos o cotidianos como el tiempo, el calor o el frío, etc, se puede hacer un chiste o broma espontánea sobre algo no relacionado directamente con el problema. Hay que recordar que aceptación incondicional, empatía y congruencia son categorías que se instalan en toda consultoría psicológica y que en esta especialmente hablaremos de comunicación, empatía y respeto sobre el entrevistado y sus enunciados donde la receptividad, la solidaridad y el calor humano se aúnen en el consultor sexológico para permitir un mejor estímulo en el consultante de apertura. 


COMUNICACIÓN
Esto se refiere a los medios de que disponemos para establecerla: lenguaje verbal, corporal, expresiones faciales, inflexiones de voz y actitudes. 

Lenguaje
En nuestro idioma encontramos diversas formas para expresar una misma cosa. Disponemos de un amplio vocabulario para denominar o definir al mismo objeto o situación y es importante saber utilizar el lenguaje de manera adecuada a los fines de establecer una mejor comunicación. Hay profesionales que usan el lenguaje popular, otros el técnico y científico y los que usan el vulgar o grosero. Es importante conocerlos a todos para entenderle el modo de hablar del consultante, saber a qué se están refiriendo cuando expresan algo e incluso responderle con términos similares a los que acostumbran recibir. Si en algún momento se tienen dudas sobre determinada palabra o es poco clara es conveniente pedirle al consultante que explique sobre la misma su significado. 

El sexoterapeuta deberá saber cuál es el lenguaje con el que mejor se siente el consultante y dejar que el mismo se exprese como quiera sin caer en tecnicismos o modismos locales o extranjeros con personas que no comprenden tales palabras o hablar con palabras vulgares o soeces con personas que hablan con propiedad lingüística. Tener en cuenta que tanto el tema tratado como la familiaridad que en determinado momento se pueda tener sobre el mismo no debe dar lugar a caer en vulgaridades. 

Lenguaje corporal
Si bien deberemos estar atentos al lenguaje corporal del entrevistado, las señales que envia a través de su cuerpo, actitud tensa, aferrarse a los brazos del sillón, retorcerse las manos, rehuir la mirada, carraspeo, temblor, etc., también debemos estar atentos a nuestra posición y nuestro propio lenguaje corporal: levantar una ceja, puede ser interpretada como una desaprobación, un gesto de sorpresa o dar muestras de apatía o aburrimiento puede que sea interpretado por el consultante de forma muy negativa y se malogre la entrevista. 

Una vez que definimos los canales de comunicación en cada caso, se deberá cuidar que la comunicación se mantenga libre de interferencias y con un ritmo ágil que permita la verbalización espontánea del consultante aún cuando esté hablando de temas que se podría tocar más adelante en la entrevista. Lo importante es no interrumpirlo por sostener un orden ya que de suceder una interrupción la misma podría hacer que se pierdan datos interesantes en el momento y que después costará rememorar. 

Si en algún momento el consultante muestra cierta reticencia ante algún interrogatorio de nuestra parte, o se muestra angustiado, podemos pasar por alto esas preguntas para un tiempo posterior o para una siguiente entrevista, ya que de insistir es posible que dé respuestas "falsas" o de contenido tergiversado sólo para salir del apuro o para evitar rápidamente una pregunta que lo angustiará más. Es importante ser flexibles en tanto podamos hacernos de datos fidedignos en el momento de la entrevista. 

También es posible encontrarnos con pacientes con una gran capacidad de introspección y análisis, será muy cómodo trabajar con ellos y seguir un orden más estructurado y será más fácil llegar a un expediente final, pero no debemos olvidar que toda entrevista requiere de tiempo para organizar, pulir, interpretar un borrador que nos será de gran utilidad para trabajar en el caso de un consultante. 

Empatía: 
Se trata de partir de parecidos niveles de intencionalidad tanto en el consultor como en el consultante, de establecer una afectividad intelectual muy importante para el desarrollo del trabajo terapéutico. 

El sexoterapeuta debe situarse en la pregunta ¿cómo reaccionaría yo si me viera del otro lado del escritorio?, por lo cual cabe añadir que el consultor debe tener su propia sexualidad en claro y sin conflictos, es decir haber aceptado su sexualidad y la de otros sin inconvenientes. 

Se deben tener actitudes congruentes con respecto a los conocimientos y conceptos que se manejan, porque puede suceder que las apreciaciones se tornen poco objetivas y se proyecten vivencias en el consultante distorsionadas o que se manifieste una actitud de defensa en el consultor ante su propio yo amenazado por un tema que no ha resuelto. 

Si bien podemos y debemos propiciar una buena comunicación y empatía con el consultante, también debemos evitar que se establezcan lazos afectivos subjetivos en ambos que impedirán un enfoque objetivo e imparcial sobre la situación, aunque no debe olvidarse que la calidez, el afecto y la espontaneidad son muy importantes porque propician una buena relación terapéutica. 

Respeto: 
Es muy importante que sepamos converger en una actitud que demostrará respeto por el consultante y su relato mediante la sagaz conjunción de ética profesional, empatía, calidez y reserva. Se puede ser científico y objetivo en el tratamiento con el consultante, se puede ser cálido sin caer en la emotividad, se puede distante sin mostrar distancia, se puede ofrecer un punto de vista al consultante sin que caigamos en la posición de jueces y eso se logra cuando nos vaciamos de contenido y dejamos que el paciente llene el espacio con su verdad. 


Miguel Angel Arce

Consultor Psicológico
Esp. Desarrollo Personal
Sexología Educativa (UBA)
Sexología Clínica (UBA)
marce@clinicamente.com.ar

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