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El
counseling en sexualidad es un proceso por el cual se tratará de
ejercer una ayuda satisfactoria para la integración de este aspecto
en forma saludable tanto en un individuo como en una pareja que
respondan a dificultades o disfunciones sexuales y que no revistan
gravedad patológica.
Muchas veces sucede que los problemas sexuales tienen un origen en
la falta de comunicación y falta de información por parte de los
consultantes. Facilitar una mayor comprensión a través de técnicas
de comunicación e información puede ayudar a elaborar
satisfactoriamente una situación problemática para el paciente.
Sucede que en nuestras sociedades donde priman los medios de
comunicación, se establece la paradoja de que los mismos medios
pueden crear desinformación con el fin de reinformar según sus
aspiraciones y de continuar manteniéndose al día con su objetivo que
es precisamente el de informar. Pero también existe la posibilidad
que haya lugares donde la información no esté actualizada y se vivan
ciertos temas humanos, como lo es la sexualidad de manera equivocada
o subsistan tabúes que no permiten la expresión abierta de estos
temas.
En las últimas décadas se ha producido un gran adelanto en lo que a
desarrollo de temas sexuales se refiere, esto es así debido al
incremento de la población y la capacidad de generar datos en la
sociedad que busca mejores medios de producción ya no solo de bienes
sino también de calidad de vida.
La
sexualidad es el modo de expresión en la que está presente toda
nuestra libido intentando posarse en un objeto para satisfacer una
necesidad que venida de lo real se jugará en el mundo de lo
imaginario a través de códigos que recibimos desde lo social y que
no siempre nos remitirán a una satisfacción plena para satisfacer un
deseo, muchas veces nos encontraremos con que existe un goce que no
se juega y que posiblemente cree conflictos, pero esto no sería tema
de consultoría sino de psicoanálisis. En consultoría sexual tratamos
el tema del deseo al amor, en cambio en psicoanálisis se tratará el
tema del deseo al goce.
A medida que una persona crece es posible que se vaya nutriendo de
información negativa sobre el sexo y la sexualidad, negativa o
errónea en muchos casos. Podemos escuchar a personas que hablan de
que "el sexo es para jóvenes" o que es "sucio", o que "el sexo es
inmoral", etc. Mucho de todo esto tiene que ver con la formación
familiar, religiosa o cultural de quien padece de algunas
disfunciones o trastornos sexuales.
El
medio por el que se diagnostica el origen y causas de las
disfunciones sexuales de un individuo o pareja, es la historia
clínica sexual, ya que a través de la misma podremos evaluar la
posible estrategia terapéutica a seguir determinando características
y situaciones personales de quien se trate.
Una
historia clínica sexual lleva tiempo, es posible que haya muchas
horas invertidas en el proceso de conocer al consultante y que éste
poco a poco vaya volcando sus experiencias facilitando el abordaje
sobre su sexualidad a través de una introspección sincera por su
parte. Cuando existe un pedido de ayuda por parte del o los
consultantes ante una situación poco clara en su vida sexual, el
consultor deberá observar la disfunción que está interfiriendo en la
relación a través de las técnicas de consultoría que faciliten el
conocimiento y mayor congruencia de quien o quienes consultan en
determinado momento.
Los
primeros interrogantes que debe hacerse el consultor serán: ¿Quiénes
son éstas personas? ¿Cuál es su formación e información cultural con
respecto a este tema? ¿Cómo vivieron sus primeras experiencias
eróticas? ¿Es la sexualidad para sí una fuente de placer? ¿Se
avergüenzan de tener impulsos eróticos? ¿Cuánto hace que llevan este
problema a cuestas? ¿Cómo viven o responden ante la alteración en
toda circunstancia?
Para ello debemos explorar en sus relatos las situaciones que los
han llevado al lugar en el que se encuentran, debemos tener una
visión completa y detallada de las personas y de su forma de
interactuar.
Existen ciertos requerimientos que debemos observar para el
desarrollo de nuestra actividad como consultores en sexualidad a
tener en cuenta para la mejor atención de los consultantes y la
mejor producción terapéutica.
AMBIENTE
El terapeuta debe recordar que muchas personas tienen
dificultades iniciales para el abordaje de temas tan íntimos como su
sexualidad o sus problemas sexuales en un ambiente poco conocido.
Hay que recordar que el o los consultantes buscan solucionar un
problema que no les permite una vida de relación satisfactoria y lo
mejor será tener en cuenta que un ambiente agradable, cálido y de
aceptación y comunicación abierta es siempre propicio para el
desarrollo de una mejor comunicación a través de una información
confidencial. Es recomendable expresarle al consultante, en el
inicio de la entrevista, que la garantía de ética y confidencialidad
son estrictas e inalterables. También es importante que el
entrevistado tenga plena conciencia de que el terapeuta no juzgará
sobre lo que él diga o cuente y que no debe tener ningún temor a ser
juzgado por el consultor con palabras como "malo", "anormal",
"pervertido", etc., ya que una idea equivocada que tenga el paciente
sobre el consultor puede impedir la correcta información o
verbalización de situaciones importantes en la exploración del
problema.
Se debe crear un ambiente de distensión sin caer en lo
despreocupación excesiva, con el fín de aflojar la tensión que
pudiera existir. Se puede hablar al principio de temas muy relativos
o cotidianos como el tiempo, el calor o el frío, etc, se puede hacer
un chiste o broma espontánea sobre algo no relacionado directamente
con el problema. Hay que recordar que aceptación incondicional,
empatía y congruencia son categorías que se instalan en toda
consultoría psicológica y que en esta especialmente hablaremos de
comunicación, empatía y respeto sobre el entrevistado y sus
enunciados donde la receptividad, la solidaridad y el calor humano
se aúnen en el consultor sexológico para permitir un mejor estímulo
en el consultante de apertura.
COMUNICACIÓN
Esto se refiere a los medios de que disponemos para
establecerla: lenguaje verbal, corporal, expresiones faciales,
inflexiones de voz y actitudes.
Lenguaje:
En nuestro idioma encontramos diversas formas para expresar una
misma cosa. Disponemos de un amplio vocabulario para denominar o
definir al mismo objeto o situación y es importante saber utilizar
el lenguaje de manera adecuada a los fines de establecer una mejor
comunicación. Hay profesionales que usan el lenguaje popular, otros
el técnico y científico y los que usan el vulgar o grosero. Es
importante conocerlos a todos para entenderle el modo de hablar del
consultante, saber a qué se están refiriendo cuando expresan algo e
incluso responderle con términos similares a los que acostumbran
recibir. Si en algún momento se tienen dudas sobre determinada
palabra o es poco clara es conveniente pedirle al consultante que
explique sobre la misma su significado.
El
sexoterapeuta deberá saber cuál es el lenguaje con el que mejor se
siente el consultante y dejar que el mismo se exprese como quiera
sin caer en tecnicismos o modismos locales o extranjeros con
personas que no comprenden tales palabras o hablar con palabras
vulgares o soeces con personas que hablan con propiedad lingüística.
Tener en cuenta que tanto el tema tratado como la familiaridad que
en determinado momento se pueda tener sobre el mismo no debe dar
lugar a caer en vulgaridades.
Lenguaje corporal:
Si bien deberemos estar atentos al lenguaje corporal del
entrevistado, las señales que envia a través de su cuerpo, actitud
tensa, aferrarse a los brazos del sillón, retorcerse las manos,
rehuir la mirada, carraspeo, temblor, etc., también debemos estar
atentos a nuestra posición y nuestro propio lenguaje corporal:
levantar una ceja, puede ser interpretada como una desaprobación, un
gesto de sorpresa o dar muestras de apatía o aburrimiento puede que
sea interpretado por el consultante de forma muy negativa y se
malogre la entrevista.
Una
vez que definimos los canales de comunicación en cada caso, se
deberá cuidar que la comunicación se mantenga libre de
interferencias y con un ritmo ágil que permita la verbalización
espontánea del consultante aún cuando esté hablando de temas que se
podría tocar más adelante en la entrevista. Lo importante es no
interrumpirlo por sostener un orden ya que de suceder una
interrupción la misma podría hacer que se pierdan datos interesantes
en el momento y que después costará rememorar.
Si en
algún momento el consultante muestra cierta reticencia ante algún
interrogatorio de nuestra parte, o se muestra angustiado, podemos
pasar por alto esas preguntas para un tiempo posterior o para una
siguiente entrevista, ya que de insistir es posible que dé
respuestas "falsas" o de contenido tergiversado sólo para salir del
apuro o para evitar rápidamente una pregunta que lo angustiará más.
Es importante ser flexibles en tanto podamos hacernos de datos
fidedignos en el momento de la entrevista.
También es posible encontrarnos con pacientes con una gran capacidad
de introspección y análisis, será muy cómodo trabajar con ellos y
seguir un orden más estructurado y será más fácil llegar a un
expediente final, pero no debemos olvidar que toda entrevista
requiere de tiempo para organizar, pulir, interpretar un borrador
que nos será de gran utilidad para trabajar en el caso de un
consultante.
Empatía:
Se trata de partir de parecidos niveles de intencionalidad tanto
en el consultor como en el consultante, de establecer una
afectividad intelectual muy importante para el desarrollo del
trabajo terapéutico.
El
sexoterapeuta debe situarse en la pregunta ¿cómo reaccionaría yo si
me viera del otro lado del escritorio?, por lo cual cabe añadir que
el consultor debe tener su propia sexualidad en claro y sin
conflictos, es decir haber aceptado su sexualidad y la de otros sin
inconvenientes.
Se deben tener actitudes congruentes con respecto a los
conocimientos y conceptos que se manejan, porque puede suceder que
las apreciaciones se tornen poco objetivas y se proyecten vivencias
en el consultante distorsionadas o que se manifieste una actitud de
defensa en el consultor ante su propio yo amenazado por un tema que
no ha resuelto.
Si bien podemos y debemos propiciar una buena comunicación y empatía
con el consultante, también debemos evitar que se establezcan lazos
afectivos subjetivos en ambos que impedirán un enfoque objetivo e
imparcial sobre la situación, aunque no debe olvidarse que la
calidez, el afecto y la espontaneidad son muy importantes porque
propician una buena relación terapéutica.
Respeto:
Es muy importante que sepamos converger en una actitud que
demostrará respeto por el consultante y su relato mediante la sagaz
conjunción de ética profesional, empatía, calidez y reserva. Se
puede ser científico y objetivo en el tratamiento con el
consultante, se puede ser cálido sin caer en la emotividad, se puede
distante sin mostrar distancia, se puede ofrecer un punto de vista
al consultante sin que caigamos en la posición de jueces y eso se
logra cuando nos vaciamos de contenido y dejamos que el paciente
llene el espacio con su verdad.
Miguel Angel Arce
Consultor Psicológico
Esp. Desarrollo Personal
Sexología Educativa (UBA)
Sexología Clínica (UBA)
marce@clinicamente.com.ar
Consultoría en Sexualidad
Clínicamente
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