Para ser humano en el tercer milenio, en la era de la salud y no de la enfermedad

  



 

Google
Consultar Profesionales Artículos Lista de Correo Diccionario Noticias Biografías





 

Sexualidad en distintas etapas de la vida

Sexualidad en niños: Cuando nacemos iniciamos nuestro camino en la vida y también se inicia el placer erótico que desarrollaremos a través del tiempo. Legamos un organismo y nos determinamos como cuerpo humano a través del contacto libidinal de un primer Gran Otro llamado madre, luego transferiremos el placer hacia la heterogeneidad más allá de ese primer encuentro. Se sabe que desde la gestación, como se ha observado mediante ecografías, el feto masculino presentan erecciones al igual que en fetos femeninos pueden presentar lubricación vaginal y erección de clítoris.

En la etapa del bebé existe una intimidad con sus padres y es durante la lactancia, el baño o al acariciarlo cuando se produce una libidinización del bebé. Debido a este estímulo neurológico en el que se ve implicada la succión, las caricias, los besos, etc, las terminaciones nerviosas recogen estos estímulos y van constituyendo marcas profundas en el cuerpo del bebé.

Sexualidad en Adolescentes: A partir de la pubertad se presentan características tanto en lo físico como en lo psíquico. El varón siente intensamente la necesidad de eyacular y percibe sus órganos masculinos internos. La masturbación es frecuente y además es un modo de ir conociendo sus tiempos y sus sensaciones. Se contrae la uretra y los músculos estriados perineales transversos y bulbo cavernoso, esto produce una sensación placentera que en un torrente produce la descarga de semen aliviando la tensión producida por las hormonas masculinas.

En las mujeres adolescentes tambien se presentan cambios tanto en lo físico como en lo psíquico, su cuerpo comienza a cambiar junto con su percepción del sexo. Piensa más tiempo sobre el tema y se excita mediante caricias, el contacto amoroso es muy importante y a veces llegan a un climax con solo el acercamiento físico. Se masturban al igual que los varones pero en menor frecuencia. Se estimulan los pechos y el clítoris sin llegar al acto sexual. Aun cuando las primeras veces pueden experimentar ciertas relaciones displacenteras, logran experimentar orgasmos y sensaciones vaginales satisfactorias.

Sexualidad en adultos Cuando el hombre llega a la década de los treinta años, su interés sexual está presente pero un poco más controlado, no tiene tanta necesidad de fantasías sexuales pero no deja de permitirsela cuando es necesario para responder ante una posibilidad de sexo. Alcanzan la erección con rapidez, el período de placer o el período refractario se alarga, no tiene tanto interés en eyacular rápidamente sino que disfruta con la relación y la detumescencia es lenta.

A los 40 años, el placer sexual comienza a cambiar, el hombre tiene una experiencia más sensual disfrutando más con todo su cuerpo y ya no tan localizado en sus genitales como sucede en los hombres más jóvenes.

Después de los 50 años, el orgasmo y el período refractario se han modificado mucho más, el hombre se siente totalmente satisfecho con 1 o 2 orgasmos por semana y el período refractario se extiende de 12 a 24 horas. El varón no tiene una erección tan rápidamente y necesita mayor estímulo a través del tacto, a la vez que necesitará mayor estimulación en el pene y por más tiempo. Prevalece más la experiencia sexual que el momento de culminante de la eyaculación.

Después de los 60 años, la eyaculación disminuye notablemente de acuerdo a otras edades y la detumescencia es más veloz. Los testículos se elevan solo parcialmente y las erecciones duran menos.




 

Debido a los cambios hormonales en los hombres, menor cantidad de andrógenos, desciende el deseo sexual, siente mayor cansancio generalizado en todo el cuerpo, falta de apetito, etc. Esto repercute no sólo en lo físico, sino también en lo psicológico debido a menor producción de testosterona.

En una etapa así, el hombre comienza a plantearse ciertas cuestiones existenciales, hace balances sobre sus vivencias de forma más conciente o detallada, piensa en su salud y la muerte es un tema recurrente aunque no lo hable demasiado. La falta de testosterona puede producir irritabilidad, depresiones, además de una declinación de su libido. Se lo define como climaterio masculino.

Es frecuente que en esta etapa el hombre consulte por temores o frustraciones como asi también a temores a "no responder" en el acto sexual, por lo que muchas veces tiende a evitarlo. Es importante que su pareja conozca bien a su compañero y lo acompañe en esta etapa con mayor comprensión y estimulándolo como él necesite.

A medida que el hombre va cambiando y a través de los años, tendrá un comportamiento sexual más parecido al de las mujeres, es decir que buscará más la fantasía y el erotismo antes que la preocupación inmediata por la satisfacción orgásmica.

Las mujeres que rondan los 30 y los 40 años son más plenas en cuanto a la sexualidad, alcanzan su plenitud en ésta época y hasta es posible que tengan aventuras que antes no se lo permitían. 
Se excitan rápidamente y el orgasmo les resulta más fácil alcanzarlo y vivirlo plenamente. Esto se observa en mujeres que han parido varios hijos y puede ser consecuencia de una mayor elasticidad en los músculos pélvicos. 


Pintura al óleo gentileza del artista español Janto Garrucho

La lubricación vaginal es rápida y sus orgasmos son múltiples por su mayor entrega al placer dejando de lado ciertos temores pasados y se disponen a gozar con mayor amplitud.

Se puede decir que la mujer llega a esta etapa dejando de lado el temor o la vergüenza de otras épocas para experimentar un placer renovado. 

Entre los 45 y los 50 años, la mujer entra en el período de la menopausia y el comportamiento de la mujer varía en todos los casos. 

Algunas se deprimen fácilmente, otras están constantemente irritadas, hay quienes son muy inestables en lo emocional y lloran sin motivo aparente. Esto es debido a los cambios endocrinos en los cuales baja la producción de estrógenos y progesterona. A nivel físico también se producen cambios que pueden alterar el deseo sexual, pero no siempre ya que si bien algunas notan cambios físicos y rehuyen del acto sexual, otras requerirán de su compañero más sexo. 

La libido no sólo depende de factores fisiológicos sino también de oportunidades sexuales y de la inhibición. La conducta de la pareja de una mujer en menopausia es muy importante, ya que puede hacerla sentir más atractiva y deseable. 

Después de los 50 años o etapa post-menopausia, las respuestas sexuales de las mujeres varían según cada una, algunas podrán gozar más plenamente con el acto sexual, en otras habrá una disminución del deseo, pero mucho depende de tener un compañero estable, lo cual contribuirá a que su respuesta ante el sexo se conserve muy bien. 

Si no tiene compañero o faltan oportunidades para mantener relaciones sexuales, el interés irá disminuyendo paulatinamente. Después de los 65 años, tanto en las mujeres como en los hombres, se produce una disminución física del impulso sexual ocupándose de la relación en otros aspectos más eróticos y emocional que sexual puramente como sucedía en etapas anteriores. 

Después de los 65 años, la mujer continúa activa en lo sexual pero no de manera tan pronunciada como antes, el clítoris sigue siendo también una fuente de placer que sigue respondiendo al igual que la lubricación vaginal, si bien más lentamente. 

Las mujeres de más de 70 años continúan experimentando orgasmos y un 25 % de las mismas practican la masturbación. 

Tanto el hombre como la mujer están sujetos a cambios físicos en cuanto a la sexualidad, pero es importante aprender a adaptarse a las nuevas etapas que vivencian en distintas edades. 

El cuerpo cambia, pero la estimulación sexual permanece, lo que debe dinamizarse es el aspecto psíquico mediante una aceptación y renovación a cada etapa de la vida. La seguridad juega un papel muy importante tanto en el hombre como en la mujer y el sexo es un puente más para continuar estableciendo una mejor comunicación entre el amor y el deseo en tanto se ha crecido no solo físicamente sino también psíquicamente.


Miguel Angel Arce

Consultor Psicológico
Esp. Desarrollo Personal
Sexología Educativa (UBA)
Sexología Clínica (UBA)
marce@clinicamente.com.ar

Consultoría en Sexualidad

Clínicamente

 

 

 

webmaster@clinicamente.com.ar

Aviso Legal